Coma sin pantallas cuando pueda
Reserve al menos una comida breve para observar sabor, textura y señales de hambre sin desplazarse por el teléfono.
Las prácticas más útiles suelen ser pequeñas, visibles y repetibles. Elija una o dos, manténgalas durante varias semanas y ajuste cuando su contexto cambie.

Reserve al menos una comida breve para observar sabor, textura y señales de hambre sin desplazarse por el teléfono.
Anote dos o tres comidas principales y los componentes que pueden repetirse.
Arroz, frijoles, vegetales asados o una sopa pueden sostener varias combinaciones.
Incorpórelo a una preparación conocida para reducir la sensación de cambio.
Fruta lavada, semillas porcionadas o yogur al frente del refrigerador facilitan decisiones rápidas.
Sirva un vaso al iniciar el trabajo, al comer y después de moverse.

Tener referencias de horario puede evitar pasar muchas horas sin comer y llegar a la siguiente comida con demasiada urgencia. Sin embargo, el hambre, la actividad y las obligaciones cambian. Use rangos, no alarmas estrictas.
Durante una semana, note qué momentos suelen ser más difíciles y qué opciones están disponibles.
Guarde una fruta, semillas, galletas simples o un refrigerio adecuado a su contexto.
Un hábito que funcionó en una temporada puede requerir ajustes en otra.
Caminar después de una comida, levantarse entre reuniones, hacer una diligencia a pie o estirarse mientras espera que hierva el agua son formas de incorporar movimiento. El objetivo es interrumpir largos periodos de inmovilidad y encontrar actividades que resulten agradables y sostenibles.